lunes, 26 de noviembre de 2007

Que bonito



Que Bonito
Rosário Flores


que bonito cuando te veo ay,
que bonito cuando te siento,
que bonito pensar que estas aquí,
junto a mi,

que bonito cuando me hablas ay,
que bonito cuando te callas,
que bonito sentir que estas aquí,
junto a mi ay,
que bonito seria poder volar
y a tu lado ponerme yo a cantar,
como siempre... lo hacíamos los dos

que mi cuerpo no para de notar,
que tu alma conmigo siempre esta,
y que nunca de mi se apartara,
ayyy

que bonito tu pelo negro ay,
que bonito tu cuerpo entero,
que bonito mi amor todo tu ser,
si tu ser yy

que bonito seria poder volar,
y a tu lado ponerme yo a cantar,
como siempre lo hacíamos los dos

que mi cuerpo no para de notar,
que tu alma conmigo siempre está,
y que nunca de mi se apartara
ayyyy

que bonito cuando acaricio ayy,
tu guitarra entre mis manos,
que bonito poder sentirte así,
siempre asíiiiii
ayy ayyy

que bonito mi amor todo tu ser,
si tu ser

LOS BAÑOS DEL FUTURO


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Casualidades y coincidencias sorprendentes

1. El presagio del Titanic

Morgan Robertson escribió en 1898 una novela en la que describía el primer viaje de un gran trasatlántico llamado Titán y que se consideraba “insumergible”. Aquel barco se hundió una noche de abril después de chocar con un iceberg en el Atlántico. Catorce años después, el Titanic naufragó en idénticas circunstancias a las escritas por Robertson, cuyo ficticio buque poseía numerosas características parecidas a las del Titanic. En 1935, William Reeves -quien nació el mismo día que desapareció el Titanic- hacía guardia en el Titanian. Atacado por un presentimiento ordenó detener el barco cuando llegaron al mismo lugar donde se habían hundido los otros dos; gracias a ello no fueron arrollados por un iceberg.

2. La sincronía de Anthony Hopkins

Una sincronía es una coincidencia significativa acausal entre la mente y un hecho material. Una de las más sorprendentes es la que le ocurrió al actor Anthony Hopkins. Habiéndosele propuesto protagonizar la versión cinematográfica de la novela La mujer de Petrovka, de George Feifer, que no había leído, Hopkins salió de su casa londinense y tomó el metro para comprarla en alguna de las numerosas librerías de Charing Cross. Pero el resultado fue infructuoso, por lo que se dispuso a regresar a casa y se adentró en la estación de Leicester Square. Al ir a sentarse en un banco, encontró que alguien se había dejado abandonado un libro, un ejemplar viejo y plagado de anotaciones. Lo tomó y… ¡era la novela que había estado buscando! Dos años después, durante el rodaje de la película, Hopkins conoció a George Feifer, quien le contó cómo dos años antes le había prestado a un amigo su ejemplar plagado de anotaciones, y cómo éste lo había perdido en el metro. En resumidas cuentas, Hopkins no sólo se había encontrado el libro que buscaba, sino que ¡éste era el ejemplar del propio autor!

3. Vidas Paralelas

En 1900, el rey Humberto I de Italia estuvo cenando en un restaurante cuyo propietario había nacido en el mismo día y ciudad que el monarca, además de ser muy parecido a él físicamente. Ambos se casaron el mismo día y con una mujer del mismo nombre. El dueño del restaurante había abierto el establecimiento el mismo día en que Humberto I de Italia fue coronado rey. Tales fueron las coincidencias que el monarca le invitó a un campeonato de atletismo que se celebraba al día siguiente. En el mismo instante en que comunicaron al rey que su doble había sido asesinado a balazos, el anarquista Bresci le disparó causándole la muerte.

4. Edgar Allan Poe y el canibalismo

En 1837, Edgar Allan Poe publicó “Las aventuras de Arthur Gordon Pym”. En ese relato, los cuatro supervivientes de un hundimiento, tras permanecer varios días en un bote a la deriva, asesinaron y devoraron a un grumete llamado Richard Parker. Cuarenta y siete años después, la embarcación Mignonette se hundió y los cuatro supervivientes que lograron sobrevivir en un bote decidieron comerse al grumete; se llamaba Richard Parker.

5. Richard Wagner y el número 13

El compositor Richard Wagner nació en 1813. Su nombre tiene 13 letras. Escribió 13 óperas. Los números de su año de nacimiento suman 13. Encontró su vocación musical un 13 de octubre. Sufrió 13 años de destierro. Terminó Tannhauser un 13 de abril y dejó de ser tocada el 13 de marzo de 1845, tras su fracaso en París, fue repuesta el 13 de mayo de 1895. El teatro de Riga (allí se presentó como director de orquesta) se inauguró un 13 de septiembre. La casa donde se llevaban a cabo sus festivales en Bayreuth fue abierta un 13 de agosto y el último día que pasó en ella fue un 13 de septiembre. Wagner murió el 13 de febrero de 1883, decimotercer año de la unificación de Alemania.

6. Hugh Williams: Náufrago en el Tiempo

El 15 de diciembre de 1.664 se hundió un barco en el estrecho de Menay, en la costa norte de Gales. 82 pasajeros encontraron la muerte; todos los que componían el pasaje, salvo un hombre llamado Hugh Williams. El 5 de diciembre de 1.785, (121 años después), en otro naufragio perecieron 60 pasajeros; sólo hubo un único superviviente, llamado Hugh Williams. El 5 de agosto de 1.860, el hundimiento de un tercer barco provocó la muerte de 25 pasajeros. Sólo una persona logró salvar su vida. Su nombre… Hugh Williams. En la historia de la navegación los naufragios en los que una sola persona logra sobrevivir son más bien escasos. En los tres que he relatado anteriormente, el superviviente tenía el mismo nombre. Obviamente, la lógica nos dice que no podía tratarse de la misma persona porque habría tenido más de 250 años. ¿Era Hugh Williams un viajero del tiempo? O, ¿el nombre de Hugh Williams puede atraer la mala suerte sobre aquellos que le rodean?

7. Mark Twain y el cometa Halley

A Mark Twain pocos le hicieron caso. Su profecía tenía algo de siniestra y la gran fama que ya arrastraba sólo sirvió para que sus más allegados pensaran que todo se trataba de una pura excentricidad digna de un genio con ganas de más notoriedad. Sin embargo, él seguía empeñado en los últimos meses en vaticinar un hecho muy concreto. Huraño y preocupado, alejado del resto de los círculos intelectuales, barruntaba una única frase: “Yo nací con el cometa y me iré con él”. No fue hasta muchos años después cuando algunos biógrafos descubrieron la increíble coincidencia. Twain había fallecido por muerte natural al terminar el 21 de abril de 1910, en el preciso instante en que era perfectamente visible el paso del célebre cometa Halley.

8. Lincoln y Kennedy

Veamos las sorprendentes coincidencias que hay en las vidas de dos presidentes norteamericanos: Abraham Lincoln y John Fitzgerald Kennedy fueron designados congresistas en 1847 y 1947 respectivamente. Lincoln fue elegido presidente en 1860, justo cien años después, en 1960 fue elegido presidente Kennedy. Medían 1′83 metros y sus apellidos tenían siete letras. Los dos presagiaron sus muertes ya que fueron vaticinadas por varios videntes. Además el secretario de Lincoln, apellidado Kennedy, y el de Kennedy, apellidado Lincoln, recomendaron no acudir a los lugares donde morirían. Fueron asesinados en viernes, por balazos en sus cabezas, disparados desde atrás y delante de sus mujeres; mujeres con las que perdieron un hijo durante su estancia en la Casa Blanca. Booth disparó a Lincoln en el teatro Ford y se refugió en un almacén; Oswald disparó a Kennedy -que viajaba en un coche Lincoln de la casa Ford- desde un almacén y se ocultó en un teatro. Los nombres completos de sus presuntos asesinos, nacidos en 1839 y 1939, suman quince letras cada uno, eran sureños y fueron asesinados horas después de los asesinatos -sin haber confesado su culpabilidad- por dos vengadores; denunciándose en los dos casos la existencia de conspiraciones que implicaban a personajes norteamericanos muy influyentes. Sus sucesores Andrew Johnson y Lindon Johnson (nombres de seis letras) eran senadores, demócratas del sur y nacieron, el primero, en 1808 y, el segundo, en 1908.

9. Hernán Cortés y Quetzalcóatl

[ Fuente ] Según la tradición tolteca, el dios creador Quetzalcóatl volvería un día para gobernar. Los astrónomos aztecas predijeron este acontecimiento para 1519. El 8 de noviembre de ese año se produjo la entrada a la ciudad de México del conquistador español Hernán Cortés. El emperador Moctezuma creyó que Cortés era Quetzalcóatl, el Dios que vendría del Este, y se resignó a su destino. El asombro y el temor lo paralizaron.

10. La maldición de James Dean

El prometedor actor norteamericano James Dean murió en un trágico accidente automovilístico en septiembre de 1955. Después, cuando los restos del coche fueron llevados a un garaje, el motor se desprendió y cayó sobre un mecánico, rompiéndole ambas piernas. El motor fue comprado luego por un médico, que lo colocó en un coche de carreras, y murió poco después. En la misma carrera pereció otro conductor que se había instalado la palanca de cambios del coche de Dean. Después, el automóvil del actor fue reconstruido.., y el garaje se incendió. Fue exhibido en Sacramento y cayó del pedestal, rompiendo la cadera a un adolescente. Más tarde, en Oregon, el camión que transportaba el coche patinó y se estrelló contra la fachada de una tienda. Finalmente, en 1959, se partió en 11 pedazos mientras estaba apoyado en una sólida base de acero.

El Regimiento 51 de Highlanders y la zona encantada

Batalla de Azincourt

Al teniente John Scollay le costaba mucho perder el dominio de sus nervios, pero en aquel momento el brigada estaba a punto de hacerle estallar. Atrapado en un bosquecillo de las afueras de Dunkerque, Scollay se esforzaba por mantener unidos sus efectivos, acosados por el fuego esporádico y eficaz de los francotiradores alemanes. Demasiados escoceses habían caído entre la maleza durante ese fatídico día de junio de 1940. Ahora, próxima ya la noche, las absurdas palabras del suboficial colmaron su paciencia.

¿Qué diablos quiere usted decir con eso de encantado? -espetó sarcástico.

¡Si este bosque está encantado, será por los boches, amigo mío! ¡Y déjese ya de tonterías! '"

No obstante, el brigada siguió porfiando: "Este bosque está encantado, mi teniente -susurró-. Los hombres y yo estamos seguros. ¡Por el amor de Dios, mi teniente, no nos asustan los alemanes! Si es menester, avanzaremos o nos abriremos camino por un flanco... ¡pero no podemos pasar otra noche en este lugar!".

Pese a lo absurdo de la argumentación, Scollay no podía desdeñarla por completo. Su compañía llevaba cuarenta y ocho horas atrapada en la espesura. Los alemanes, atrincherados en los campos circundantes, aguardaban la llegada de sus carros de combate para acabar con el reducido grupo de escoceses. En los dos últimos días, los bravos montañeses habían peleado con su acostumbrada bravura, abatiendo enemigos con el fuego de las ametralladoras ligeras y descargando sus fusiles contra cualquier sombra que se moviera. Sin embargo, estaban perdiendo la moral... ¡algo insólito en el Regimiento 51 de Highlanders! ¿Y todo por culpa de unos espectros?.

"Es algo muy raro, mi teniente -explicó el brigada-, pero todos lo hemos notado. Es una especie de fuerza que nos aplasta. Contra esto no se puede luchar, mi teniente".

El regimiento, y con él la compañía de Scollay, acabó por replegarse, uniéndose al resto de las fuerzas expedicionarias británicas en su desastrosa retirada de Dunkerque, En cuanto dejaron atrás el "bosque encantado", los hombres de Scollay recobraron su combatividad, aunque poco podía hacerse contra los carros y los bombarderos. Casi todos murieron o cayeron prisioneros en los médanos de Dunkerque.

El propio Scollay pasó toda la guerra en un campo alemán, donde tuvo tiempo de sobra para meditar sobre las palabras pronunciadas por el brigada aquella noche de junio. Finalizada la contienda, regresó al "bosque encantado". Su investigación en una biblioteca de Dunkerque reveló un hecho significativo: en el verano de 1415, meses antes de la batalla de Azincourt, franceses e ingleses habían librado un combate en esa misma espesura.

¿ Regresaron los espíritus de los guerreros muertos entre aquellos matorrales, para rondar a sus sucesores, quinientos años más tarde? ¿O acaso se cernía sobre la comarca una atmósfera de muerte y desolación, percibida por los escoceses a los dos días de su llegada? Aunque nadie había visto jamás un espectro por esos parajes, tal vez la fuerza psíquica permaneció en estado latente durante cinco siglos, para despertar con el estímulo de nuevas violencias.

Scollay ignora qué fuerza era ésa, pero no duda de su existencia: "Nadie podrá negar el coraje de aquellos hombres, demostrado en diversas ocasiones. Pero algo les asustó, y no fueron los fusiles alemanes."


EL CURANDER

Todo el mundo quiere ser alguien. Pero Ferdinand Waldo Demara aspiraba a más. Quería ser casi todo el mundo. Uno de los mayores impostores de todos los tiempos, logró hacerse pasar, con éxito, por teólogo, psicólogo, doctor en filosofía, ayudante del alcaide de una cárcel, profesor y cirujano.

En 1941, después de desertar de la Marina y del Ejército norteamericanos, ingresó en un monasterio trapense de Kentucky con el nombre fingido de Robert Linton French, doctor en filosofía; confesóse abrumado por la guerra y deseoso tan sólo de encontrar la paz en una orden religiosa.

Se sometió a todas las disciplinas excepto a la de la frugalidad. Empezó robando alimentos y cuando, por una feliz casualidad, se le envió a trabajar a unas viñas, él y otro monje se atiborraron de mosto y renunciaron a sus votos de silencio.

Para desgracia suya sus pecados fueron descubiertos. El otro hermano se confesó y pudo permanecer en el monasterio, pero Demara decidió que la experiencia era suficiente y lo abandonó.

Su brillantez lo traicionó

Contrariamente a la mayoría de los impostores, cuyos fracasos son debidos a fallos de sus planes, la caída de Demara fue consecuencia de su propia brillantez. Tal sucedió en 1952, cuando se hallaba a mitad de su más espectacular aventura: lograr que lo nombraran teniente cirujano en la Real Armada Canadiense, durante la guerra de Corea, utilizando las credenciales de un médico amigo suyo.

Demara, mientras se hacía pasar por un médico que había decidido estudiar teología en New Brunswick, conoció a un tal Joseph C. Cyr. El joven doctor Cyr aspiraba a conseguir una licencia médica norteamericana en Maine, a fin de poder ejercer al mismo tiempo en Canadá y en los Estados Unidos, Demara se brindó para presentar la documentación de su amigo en el Colegio Médico de Maine. En lugar de hacerlo, se valió de la documentación para ingresar en la marina bajo el nombre de doctor Cyr.

Su primer caso como oficial médico á bordo del Cayaga fue extraer un diente al capitán, el comandante James Plomer, Demara, que jamás había realizado una extracción, se pasó toda la noche leyendo un libro de odontología. Por la mañana puso al capitán una inyección de novocaína y le extrajo el diente con notable destreza.

A partir de ese momento demostró un asombroso talento para la medicina y la cirugía. Su primer caso importante se presentó cuando fueron subidos a bordo tres soldados surcoreanos heridos. Uno de ellos tenía una bala alojada cerca del corazón. Observado por gran parte de la tripulación, Demara puso manos a la obra como si fuera un experto cirujano. Doce horas más tarde, el soldado se hallaba en condiciones de abandonar el barco. Una semana después, el Cayaga volvió por aquellas aguas y cuando Demara saltó a tierra comprobó que su paciente mejoraba con rapidez.

Durante su estancia en tierra, Demara se escandalizó de la falta de atenciones médicas y de material, por lo que montó una clínica. El solo efectuó operaciones y amputaciones a diario.

Retrato de un héroe

Para desgracia suya, uno de los oficiales del Cayaga tenía a su cargo las relaciones públicas de la Armada en el Lejano Oriente.

Aquella era una historia que no se podía dejar pasar. El oficial preparó un reportaje para la prensa y la radio, en el que se relataban las proezas del joven y heroico doctor.

No había transcurrido una semana cuando el relato aparecía publicado en los periódicos norteamericanos y canadienses y Demara era llamado al camarote del capitán. Turbado, el capitán Plomer le anunció que había recibido un mensaje que decía: «Tenemos informes de que Joseph C. Cyr, oficial cirujano c-17669, es un impostor. Retírele del servicio activo inmediatamente, repito, inmediatamente. Abra investigación e informe de los hechos al Jefe de Personal de la Marina, Otawa.» El relato había sido publicado en New Brunswick, donde lo leyó el auténtico doctor Cyr. Reconoció en el brillante cirujano al hombre que había conocido y admirado bajo el nombre de Cecil B. Hamann. Para empeorar las cosas, el verdadero doctor Hamann, que vivía en Kentucky, denunció a Demara como expulsado de la Universidad de San Luis por falsario.

Demara fue devuelto al Canadá para ser juzgado por un tribunal de la Marina. Se le licenció pagándole todos los haberes devengados y ordenándosele que abandonase el país.

Esto no representó en absoluto el final de la carrera de Demara. Poco después de salir del Canadá vendió el relato de sus aventuras a una revista; luego viajó de ciudad en ciudad, hasta llegar a Houston, en Texas, donde leyó un anuncio pidiendo personal para el cuerpo de prisiones. Formuló una solicitud para un puesto de funcionario, utilizando el nombre de Ben W. Jones y presentando, como referencia, certificados recibidos con sus antiguos seudónimos.

Como de costumbre, demostró poseer dotes para su nuevo trabajo. Organizó clases de escritura y prácticas deportivas para los reclusos. Su trabajo mereció pronto la atención del director del Cuerpo de Prisiones de Texas, O. B. Ellis, quien le pidió que aplicase sus iniciativas en la cárcel de Huntsville, que alojaba a los más empedernidos criminales del estado.

Demara se entregó con entusiasmo a su nueva tarea, organizando clases, sesiones de cine, y un régimen de actividades muy eficaz para los presos. Pero en la cumbre de sus éxitos le acechaba el desastre. Cierto día, leyendo una revista, un preso descubrió que Ben W. Jones era Ferdinand Waldo Demara, alias Josep.h C. Cyr, alias Cecil B. Hamann, etc.

Ellis convocó un consejo de funcionarios de prisiones para interrogar a Demara. Le mostraron la revista y Demara negó rotundamente ser la persona mencionada en el artículo. Acusó a los oficiales de dar más valor a la palabra de un preso que a la suya propia, retando a todo aquel que no le creyese a batirse en duelo. Pero no pudo mantener su arrogancia mucho tiempo; hizo las maletas y se marchó.

Como la mayoría de los jefes que había tenido antes Demara, Ellis confesó que si Demara hubiera regresado con documentación auténtica hubiera vuelto a emplearle.

«Fue uno de los mejores empleados que trabajaron en la cárcel», declaró.

¿Por qué un hombre tan bien dotado no estudió para obtener títulos auténticos?

Cuando se le formuló en una ocasión esta pregunta, respondió alegremente: «Bellaquería, pura bellaquería.» Finalmente se ordenó pastor. El Gran Impostor acabó teniendo una personalidad auténtica.

Jan Eric Hanussen,el vidente de los nazis

Jan Eric Hanussen, el mago de los guantes verdes, es uno de los personajes más extraños de los primeros tiempos del nazismo alemán. De rostro cetrino, vientre muy prominente y feo, de su personalidad emanaba un encanto tenebroso que unido a su extravagante conducta sexual le llevó a ser el máximo triunfador en la vida nocturna del Berlín de comienzos de los años treinta. Dirigía la segunda parte del espectáculo del Scala de la capital alemana, y sus exhibiciones paranormales constituyeron un tema arraigado de las polémicas de la época. Envuelto en un aura de misterio, se decía que se había iniciado como tragador de sables entre unos saltimbanquis, que en Praga tenía una consulta como vidente, que era un nazi incondicional y, además, el astrólogo particular de Hitler. Lo cual, pese a que el dictador aún no había llegado al poder, le proporcionaba una protección que le permitía estar al abrigo de sobresaltos en medio de los homosexuales y proxenetas en que se desenvolvía.

En sus exhibiciones de videncia en el Scala, lograba todas las noches un triunfo apoteósico. Sus ejercicios de doble visión, con la colaboración de cualquier espectador, provocaban la admiración de todos; adivinaba lo que un determinado caballero llevaba en su bolsillo o el desengaño amoroso que había tenido una señora diez años atrás, precisando con rigor hasta el más mínimo detalle. Sentado en su alta silla, con la luz de los proyectores hábilmente dispuesta para que le aureolase la cabeza, tras unos minutos de concentración, se sumía en trance mediúmnico y, con voz entrecortada, expresaba hasta los más secretos pensamientos del espectador o espectadora que se prestaba a la experiencia.

Desafiando al espectador a que descubriera los inexistentes trucos de su trabajo, Hanussen comenzaba su verdadera actuación una vez caído el telón. Sin quitarse el maquillaje, saltaba a su suntuoso Mercedes-Benz negro al volante del cual le esperaba su ayudante, el libanés Ismet Dzino. Del teatro se trasladaban a su residencia, una hermosa villa en la Lietzenburgerstrasse. Es allí, en ese lugar discreto -nos dice Wemer Gerson- donde Hanussen reemprendía, cada noche, su verdadera existencia.

Su número en la Scala no era más que una cobertura. En su Palacio del Ocultismo Hanussen recibía sólo a escogidos clientes y, a precio de oro, establecía sus horóscopos y enseñaba a sus adeptos a desarrollar los poderes paranormales. Se asegura que Hanussen era el Rasputín germánico y que las sesiones ocultas terminaban en tenebrosas orgías...

Gerson afirmaba que, en esta época, se denunciaron desapariciones de adolescentes que jamás fueron hallados. Lo cierto, prosigue Gerson, es que Hanussen organizaba orgías rituales basándose en magia sexual; como practican en la India los téntricos de la "vía izquierda". Pertenecía él mismo a la unión llamada maithenia, que tenía por objeto llegar hasta el paroxismo sexual, despertar la kundalini, y las facultades supranormales latentes. Estas sesiones ultrasecretas atraían al santuario a mujeres procedentes tanto del pueblo llano como de la aristocracia.

Hanussen en una de sus sesiones dramáticamente
rodeado de los efectos especiales de su tiempo

El novelista Ewers y el conde Helldorf, el jefe en Berlín de los camisas pardas, lo apoyaron por diferentes motivos económicos. El creciente entusiasmo de varios miembros del partido nazi por el hierofante irritaba poderosamente a Goebbels se veía a un charlatán de feria convertido es un influyente sujeto. El futuro ministro de la propaganda, junto con Heydrich, se encargó, sin dudar un instante, de hacer un chantaje al ayudante del mago y preparar un completo dossier sobre el origen y la verdadera personalidad de Hanussen. Presintiendo la jugada, Hanussen se apresuró a publicar su autobiografía “Mi línea de vida” lo cual obligó a los dos futuros ministros del Reich a andar con pies de plomo y a aplazar el momento de hacer fracasar la perniciosa influencia del mago.

Hanussen se llamaba en realidad Hermann Steinchneider y era hijo de un comerciante judío de Bohemia. Su ocupación, tras la derrota de 1918, consistía en identificar tumbas de soldados alemanes, desenterrar sus restos y, mediante una gratificación, remitirlos a sus familias. El mago se jactaba de que este oficio, era el que le había dado todo su poder oculto y su vigor sexual, que le permitía, estando en la cúspide satisfacer a tres esposas y treinta amantes.

Hanussen desbordaba actividad para multiplicar sus ingresos. Sus dos revistas, “El diario de Hanussen” y “El otro mundo”, alcanzaban grandes tiradas y le llenaban los bolsillos de dinero. La Luna, decía en “El otro mundo”, es la fuerza dominante, el motor de toda vida orgánica y mental sobre la Tierra. Todos los pensamientos, las acciones de los hombres ordinarios, como el crecimiento de las plantas y el instinto de los animales, están dirigidos por el influjo lunar. La fina película sensible de vida orgánica que envuelve nuestro globo depende totalmente del satélite que actúa sobre la biosfera como un electroimán. En la vida ordinaria, el hombre no tiene ninguna posibilidad de liberarse de la Luna, e incluso después de la muerte, su alma corre el riesgo de ser atraída por la atracción lunar. Ser iniciado consistía exclusivamente en escapar de la atracción mágica lunar. Es el solo y único medio de devenir un hombre despertado, es decir, ser independiente, o, como dicen los taoístas, un hombre verdadero.

Pero donde realmente Hanussen desarrollaba los principios del despertar, era en sus consultas particulares. Según la leyenda, una noche de 24 febrero de 1933, en una reunión privada en el Palacio del Ocultismo, entre altos personajes de Berlín y varios dirigentes del partido nacionalsocialista, Hanussen cayó en trance y con voz quebrada, vaticinó: La multitud..., una gran multitud en las calles... Todo un pueblo aclamando los desfiles de nuestros SS... Es de noche, desgarrada de fuego... Veo los reverberos iluminados, las luces de la alegría, la cruz en su vorágine de fuego... Es la llama de la liberación alemana, el fuego sobre las viejas servidumbres, el fuego que canta la gran victoria del partido... Ahora alcanza una gran casa... ¡Un palacio! Las llamas salen por las ventanas..., se extienden... Una cúpula pronto, va a derrumbarse... ¡Es la cúpula del Reichstag que flamea en la noche!

Aunque aquello no era una predicción muy sorprendente, pues en la época los enfrentamientos entre comunistas y nacionalsocialistas eran corrientes. El incendio del Reichstag se produjo en realidad tres días después Hanussen entró en la lista de sospechosos y fue investigado más profundamente todavía. Pronto quedó claro que no tenía nada que ver con el incendio, el cual fue provocado en solitario por el joven Marinus van der Lubbe. Pero aquella investigación trajo consigo nuevas sorpresas. Hanussen había prestado grandes cantidades de dinero a miembros del partido, aumentando muy considerablemente el dominio que ejercía sobre ellos.

Se le encargó a uno de sus deudores, el conde Helldorf, para que hablara con él y le invitara a salir de país. El arruinado Helldorf, acostumbrado a la vida cómoda había caído en las garras de Hanussen, el cual, convencido de su poder, lo amenazó agitando ante la cara del conde sus facturas con insolencia. Aquello fue el detonante para su muerte. Helldorf encargó su detención al que luego sería su sucesor, Karl Ernst, y tres asesinos de la SA lo detuvieron el 24 de marzo de 1933 ante la entrada del Scala. El público fue informado de que Hanussen no actuaría debido a una crisis nerviosa y la función se suspendió.

Unos días más tarde, el Volkischer Beobachter, en su edición del 8 de abril de 1933, insertaba una pequeña nota. En las afueras de Berlín, entre Baruth y Neuhrof, en un bosque, unos leñadores acaban de descubrir el cadáver de un desconocido, parcialmente devorado por animales salvajes. La identificación judicial presumía que el cuerpo se hallaba en la maleza desde hace alrededor de una semana. Ningún documento de identidad permitía su identificación. La policía criminal prosiguió su investigación. Dos días más tarde, Izmet Dzino, identificaba a su antiguo patrón y, aunque el informe del forense señalaba que el cadáver aparecía acribillado a balazos, la policía establecía que Hanussen se había suicidado.

La fantasía dio pie a que circularan toda clase de historias sobre “el vidente de los guantes verdes” Desde que su predicción sobre el incendio del Reichstag había descubierto la trama de los propios nazis, a que se trataba de un agente pagado por los ingleses, pasando porque no había muerto y todavía estaba escondido. Lo cierto es que no supo retirarse en su momento. Durante una época en que el miedo y la esperanza hacían buscar soluciones “mágicas” a los problemas, Hanussen fue un oportunista que en la crisis alemana hizo su gran fortuna usando trucos de ilusionismo “mental” cobrando grandes cantidades de dinero por sus servicios y prestándolo más tarde para obtener un mayor poder e influencia. De nada le valieron sus “poderes” para adivinar cómo le llegaría su propia muerte.


GUERRA BIOLÓGICA: ÁNTRAX

¿Qué es ántrax?

El ántrax es una enfermedad bacteriana que puede infectar a todos los animales de sangre caliente incluyendo el hombre.

¿Quién adquiere el ántrax?
El ántrax es principalmente una enfermedad ocupacional. Se identifica de vez en cuando en individuos que han sido expuestos a animales muertos ó productos de animales tales como lanas y pelo importados de otros países. La infección es muy rara en animales en los Estados Unidos.

¿Cómo se transmite el ántrax?
Las bacterias del ántrax pueden vivir en el suelo por muchos años. El hombre puede infectarse con el ántrax inhalando partículas contaminadas del suelo o manejando las lanas o el pelo de animales enfermos. La infección en los intestinos puede ocurrir comiendo la carne poco cocinada de animales enfermos.

¿Cuáles son los síntomas del ántrax?
Los síntomas varían dependiendo del tipo de exposición. Con la exposición de la piel, una lesión como quemadura aparece, la cual eventualmente forma un centro negro. Hinchazón de las glándulas linfáticas cerca de la lesión puede ocurrir. Con la exposición respiratoria, los síntomas pueden semejarse a la gripe común y pueden progresar a problemas de respiración severos e incluso a la muerte .

¿Qué tan pronto después de la exposición aparecen los síntomas?
Los síntomas aparecen generalmente en un plazo de 7 días.

¿La infección previa con ántrax hace a una persona inmune?
Un segundo ataque con esta enfermedad es raro.

¿Cual es el tratamiento para el ántrax?
Ciertos antibioticos pueden utilizarse para tratar el ántrax.

¿Cual puede ser el efecto de no tratar el ántrax?
La enfermedad puede ser fatal.

¿Qué se puede hacer para prevenir la trasmisión del ántrax?
La vacuna del ántrax está disponible para la gente en lo militar ó en ocupaciones de riesgo elevado.

ARMAS SIN PÓLVORA

Mucho antes de que el mundo occidental utilizara la pólvora, los ejércitos contaban con gran variedad de ingenios para arrojar proyectiles contra el enemigo.

Uno de los más poderosos era la ballesta o escorpión, empleada por los romanos. Consistía en un enorme arco dispuesto sobre una plataforma, que podía despedir una piedra de dos kilogramos y medio a más de 500 metros.

En el asedio de Roma del año 537 de nuestra era, un caudillo godo fue clavado a un árbol por un dardo de ballesta, y cuando, tres siglos después, París fue sitiada por los vikingos, otro dardo atravesó limpiamente a tres asaltantes.

Complemento de la ballesta era la catapulta, equivalente del mortero moderno, que volteaba los proyectiles. El brazo de la catapulta, con un cuenco para el proyectil en un extremo, al ser girado hacia atrás, tensaba una cuerda de tripa de animales. El brazo se disparaba hacia adelante y era detenido por una barra cruzada, lanzando el proyectil a unos 500 metros.

La ballesta y la catapulta se utilizaron hasta el siglo XII. Sin embargo, el antiguo método de trenzar intestinos animales pata obtener la tensión necesaria había sido olvidado desde hacía tiempo y en su lugar se empleaban cuerdas.

Esto significa que las máquinas de los cruzados, por ejemplo, no eran tan poderosas como las de los romanos.

La solución fue una nueva máquina de guerra: el trabuco, que naturalmente nada tiene que ver con la escopeta posterior del mismo nombre. El trabuco era una máquina artillera, semejante a la catapulta, peto tenía además un contrapeso para hacer oscilar el brazo y disparar el proyectil.

Algunos trabucos eran colosales. Con un brazo de 15 metros de longitud y un contrapeso de lo toneladas se podía lanzar una piedra de 140 kilogramos a más de 600 metros de distancia.

Pero las piedras no eran los únicos proyectiles. Los trabucos se utilizaban también pata lanzar el «fuego griego»: una mezcla altamente inflamable de azufre, alquitrán, tesina, nafta y estopa, rociada con trementina, ceniza vegetal y salitre.

Esta mezcla temible ha sido considerada como la gran arma disuasoria de la baja Edad Media. Su cualidad más terrible era que el agua avivaba más sus llamas.

Durante siglos, el secreto de la fabricación del fuego griego sólo fue conocido por los bizantinos.

Esto hacía su flota invencible, pero en el siglo IX los árabes descubrieron la fórmula y pronto la emplearon contra aquéllos.

Otras tácticas eran más sutiles. A veces los trabucos se utilizaban pata atemorizar al adversario, arrojando cadáveres de enemigos o prisioneros vivos sobre las murallas de los sitiados. También se arrojaban caballos putrefactos pata extender la peste.

En 1422, en el asedio de Carolstein, fueron volcados sobre la población 200 carros de estiércol. Ha quedado constancia de que una de las últimas ocasiones en que se empleó el trabuco fue en el sitio de Rodas.

Los turcos batían la plaza con cañones pesados, peto los cristianos construyeron un trabuco y silenciaron con él la artillería adversaria.

Pero los días del trabuco habían terminado. La pólvora, empleada inicialmente por los chinos en el siglo IV antes de J.C., fue por fin conocida en el mundo occidental.

A principios del siglo XIV se construyeron los primeros cañones que resultaban terriblemente inseguros.

EL PUEBLO QUE INVENTO EL CERO

Fue un pueblo que tuvo su infancia cultural en la Edad de Piedra y nunca conoció el principio de la rueda. Sin embargo, prosperó hasta niveles intelectuales y artísticos que ninguna otra raza en las antiguas Américas pudo alcanzar.

Sabían calcular los movimientos de los planetas y predecir eclipses con una exactitud que no volvió a repetirse hasta el siglo XX. Su sistema matemático no fue siquiera igualado por el antiguo Egipto. Podían contar de millones en millones y emplearon el concepto del cero 1.000 años antes que el resto de la humanidad. Pero su sabiduría envolvía paradojas.

Jamás fueron capaces de construir un arco de gran resistencia en sus edificaciones. Su escritura era aún pictográfica cuando otros pueblos gozaban de una elegante literatura.

Los mayas de Mesoamérica crearon una civilización tan espléndida como original; una cultura cuya brusca desaparición sigue siendo una de los grandes incógnitas de la historia.

No se sabe cómo se transformaron de primitivas comunidades de agricultores y pescadores hacia el año 1500 antes de J.C. en el poderoso imperio, cuyas numerosas ciudades se desparraman por territorios de Honduras, de Guatemala y del sudeste de México. Pero lo hicieron y lo hicieron solos.

En el transcurso de los siglos, los mayas fueron depurando un sistema social rigurosamente distribuido en clases: en primer lugar, una nobleza hereditaria bajo el mandato de un rey sacerdote; a continuación, los trabajadores comunales libres y, finalmente, los esclavos que eran en general prisioneros aprehendidos en campaña. Los cautivos importantes, sin embargo, servían de sacrificio humano al dios creador Hunab Ku.

Sólo empleaban tres símbolos matemáticos: el punto representaba la unidad; la barra, el cinco, y la concha, el cero. Pero con ellos calculaban cifras de millones, empleando un sistema de posiciones. Así como en nuestro sistema decimal las posiciones de derecha a izquierda aumentan de diez en diez, en el sistema maya vigesimal los valores de las posiciones aumentaban de veinte en veinte, de abajo arriba.

El calendario maya arranca de un día del año 3113 antes de J.C. y contaba el número de días que desde entonces se habían sucedido, pero se ignora el motivo por el que eligieron esa fecha mítica como punto de partida cuando empezaron a llevar la cuenta más de 3.400 años después. En lugar de semanas, meses y años, los mayas observaban el hin (un día), el uinai (20 días), el tun (360 días), el katún (7.200 días) y el baktún (144.000 días).

Sus ciudades albergaban hasta 40.000 habitantes y vivían de un complicado sistema de comercio.

De repente, sin que pueda explicarse la razón, hacia el principio del siglo X de nuestra era la civilización maya llamada «clásica» se desintegró. Las ciudades fueron abandonadas y sólo dos siglos más tarde florecieron de nuevo grandes centros urbanos (Chichén-Itzá, Uxmal) en las tierras bajas del norte de la península de Yucatán. Se han formulado numerosas hipótesis que tratan de explicar esta caída, pero todas son puras conjeturas.

Una supone que el sistema agrícola se hundió al agotarse el suelo y ser invadido por la selva. Otros sugieren terremotos, enfermedades o invasiones procedentes del altiplano central de México. También es posible que se produjeran violentos levantamientos populares contra las clases dirigentes, hipótesis que parece confirmar el hallazgo de mutilaciones deliberadas de las representaciones de dioses y caudillos en algunas estelas de la época clásica. En cualquier caso, la incógnita sigue planteada en el mismo corazón de América.

La verdadera historia de braveheart

La mayoría de la gente conoce la famosa película de Mel Gibson, “braveheart”, donde se relata un episodio de la guerra entre Escocia e Inglaterra. Nadie va a negar que la película ofrece un espectáculo digno de lo mejor de Hollywood, y que sus escenas entretiene de principio a fin. La historia nos relata cómo un plebeyo de finales del siglo XIII, William Wallace, tras la pérdida de su familia y su esposa a manos de los ingleses, se rebela contra la corona británica y su rey, Edward I, atacando las posiciones inglesas de Escocia, y ganando en un buen número de batallas, ayudado por la fuerza de sus patriotas. No obstante esto, Wallace, es traicionado por los nobles escoceses en el campo de batalla de Falkirk, siendo capturado y llevado a juicio en Inglaterra, donde le dan muerte por decapitación tras sufrir una terrible y despiadada tortura.


La película, que fue rodada en Escocia, al pie del monte Ben Nevis, y que se llevó cinco Oscar de la Academia, no se ajusta demasiado a la verdadera figura de William Wallace, ni se parece demasiado a lo que realmente ocurrió. Con esto no queremos desmerecer el film (que a fin de cuentas su única función es entretener al público) pero sí esclarecer algunos puntos que consideramos importantes para tener un visión auténtica de tan pintoresco caballero.

William Wallace, jamás traspasó las fronteras de Escocia, ni sus tropas tomaron York, como nos muestra su guionista, Randall Wallace; muy al contrario, sólo llegaron hasta Cumberland y Northumberland, que quedan en territorio escocés.

El padre del verdadero Wallace, seguía vivo cuando este inició, en 1297, su revuelta contra los ingleses. En la película, podemos ver como el patriarca es asesinado en un granero a manos inglesas.

Un hecho que despierta una gran admiración y -por qué no decirlo- un gran sentimentalismo en el espectador, es la muerte de la prometida de Wallace. En la película, vemos como esta es asesinada por un capitán inglés, después de que nuestro héroe ataca a un grupo de soldados que han intentado violarla. Wallace y su amada, se ven obligados a casarse en secreto, porque los ingleses han decretado el “Derecho de Pernada” o “Prima note”. Pues bien, ni una cosa ni otra están probadas. Por un lado, no se sabe que la esposa de Wallace, fuera ejecutada cuando este encabezó la rebelión. En cuanto al “Derecho de Pernada”, tampoco existe una constancia fidedigna de su autenticidad. Es posible que se diera, pero no lo sabemos con seguridad.

Wallace no tuvo jamás un romance con la princesa Isabella, ya que ésta no era más que una niña y nunca se conocieron.

El verdadero William Wallace, siempre llevó barba (tal y como marcaban los cánones de la época) y nunca se pintó la cara de azul. Tampoco vistió el kilt (falda escocesa), llevando sólo ocasionalmente el tartán característico de los escoceses. Su prenda favorita era la armadura.

Las tropas rebeldes de Wallace nunca enseñaron el trasero a sus enemigos, como vemos en el film. Estaban muy bien organizados y esto hubiese sido un atentado contra el honor en el campo de batalla. La guerra, en el medioevo, era brutal y sanguinaria, pero el honor, la caballerosidad y el buen gusto, siempre (o casi siempre) regían las normas de la batalla.

En aquellas remotas épocas (y aunque hoy nos cueste concebirlo), la guerra representaba un verdadero placer para el hombre. Si iba a la lucha con auténtica pasión, y morir en plena batalla, simbolizaba valentía y distinción. Si no había guerra se inventaba; todo con tal de ganar méritos y convertirse en alguien admirado, bien fuera por la amada o por el propio enemigo. Las justas o torneos, eran otra forma de combatir en tiempos de paz; por suerte, y aunque la comparación resulte pintoresca, las guerras y los torneos se llaman hoy fútbol, y es allí donde los humanos focalizamos nuestras pasiones y frustraciones, y donde defendemos nuestra patria ante un “enemigo” foráneo. Para los antiguos ir a la guerra era un hecho deportivo; quizás fuera, porque aun no existía verdadero deporte.


El kamizake que salvó su vida

Haruo Hirota sólo está vivo hoy porque cometió la mayor patochada de su vida y, con ella, pasó a formar parte de la historia militar.

Su máxima aspiración era morir en batalla como kamikaze. Pero no sería así. Hirota llegó a ser considerado el único kamikaze que sobrevivió a una misión.

En el mes de abril de 1945, trepó al planeador atestado de explosivos que colgaba bajo un bombardero. La misión suicida de Hirota, de diecinueve años de edad, era estrellar su planeador sobre un portaaviones americano.

Todo marchaba de acuerdo con el plan hasta que el bombardero de encima fue alcanzado por cazas americanos. Hirota desenganchó su mortífero planeador y se dirigió al barco americano más próximo. Pero en lugar de incrustarse en el barco, Hirota erró su objetivo y el planeador, después de sobrevivir a una lluvia de balas, se estrelló en el mar.

Al no haber logrado su ambición de morir en batalla, Hirota estaba muy avergonzado de la plancha que había cometido.

-Casi alcancé al barco -explicó-, pero de repente me encontré bajo el agua. Tuve que ser rescatado por los marinos americanos.

Después de la guerra Hirota se casó, tuvo dos hijos y se dedicó a trabajar como chef en Washington D C

LEYES Y PRINCIPIOS DEMOSTRADOS EMPIRICAMENTE

"Cuando necesites abrir una puerta con la única mano libre, la llave estará en el bolsillo opuesto". (Ley de Fant)

"Cuando tengas las manos embadurnadas de grasa, te comenzara a picar la nariz". (Ley de mecánica de Lorenz).

"Da igual por donde abras la caja de un medicamento. Siempre te molestara el prospecto". (Principio de Aspirino).

"El seguro lo cubre todo. Menos lo que sucede".(Ley de Seguros de Nopay)

"Cuando las cosas parecen ir mejor, es que has pasado algo por alto". (Segundo Corolario de Chisholm).

"Siempre que las cosas parecen fáciles es porque no atendemos todas las instrucciones". (Don Reed).

"Si mantienes la calma cuando todos pierden la cabeza, sin duda es que no has captado el problema". (Axioma de Emergencio).

"Las únicas veces que la puerta se cierra sola son cuando te has dejado las llaves dentro". (Ley del destino).

"Los problemas ni se crean, ni se resuelven, solo se transforman". (Ley de la persistencia de Einstein).

"Llegaras al teléfono justo a tiempo para oír como cuelgan". (Principio de Ring a Bell).

"Si solo hay dos programas que valgan la pena ver, serán a la misma hora". (Ley de Co Jones)

"El precio total a pagar siempre es superior al del presupuesto, exactamente 3,14 veces lo presupuestado. De ahí la importancia del numero Pi" (Ley de Pi Llao).

"La probabilidad de que te manches comiendo, es directamente proporcional a la necesidad que tengas de estar limpio". (Ley de Soup)

"La velocidad del viento aumente proporcionalmente al precio del peinado". (Ley meteorológica de Reynold también conocida como Principio de Llongueras)

"Cuando tras años de haber guardado una cosa sin usarla decides tirarla, no pasara mas de una semana que la necesites de verdad" (Ley de la fatalidad irreversible).

"Siempre que llegues puntual a una cita no habrá nadie allí para comprobarlo, y si por el contrario llegas tarde, todo el mundo habrá llegado antes que tu". (Principio de Delay).

"El mundo se hace día a día con el esfuerzo de los inteligentes, pero son los imbéciles quienes lo disfrutan". ( Corolario de la vida misma).

"No te tomes tan en serio la vida, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella". (Teorema de la seguridad absoluta).