Moisés declaró más de una vez en Génesis (1:11,12,21,24) que las cosas se reproducen “según su género”. Esto, desde luego, no es una sorpresa para nosotros hoy en día ya que entendemos la genética y las leyes hereditarias, las cuales garantizan que las cosas se reproduzcan según su género. Un búfalo no da origen a un caballo; un plátano no da origen a un tomate; un perro no da origen a un gato. Las cosas siempre se reproducen según su género, y aun hoy en día estas cosas son ciertas en la naturaleza. Pero ¿cómo supo Moisés estas grandes verdades—muchos años antes de la ciencia de la genética (que empezó formalmente en 1900)?
En Hechos 17:25, Pablo declaró que es Dios Quien da a todos vida. Por siglos los hombres han tratado de crear vida a través del proceso de la generación espontánea. Aun después de que científicos como Spallanzani, Francesco Redi, Louis Pasteur y otros documentaran que la generación espontánea es imposible, los evolucionistas todavía continuaron tratando para que de esta manera su teoría pudiera ser aceptada como cierta. Sin embargo, hasta la fecha, jamás nadie ha “creado vida”. Pablo estuvo en lo correcto hace mucho tiempo atrás cuando declaró que solamente Dios podía crear vida. ¿Fue esto simplemente una conjetura afortunada de parte del apóstol?
Pablo también declaró en 1 Corintios 15:39 que hay cuatro tipos de carne—la de los hombres, la de las bestias, la de los peces, y la de las aves. Hoy en día, incluso los evolucionistas aceptan este concepto como un hecho de ciencia reconocido. Estas cuatro carnes son ciertamente diferentes en su composición bioquímica. ¿Cómo pudo Pablo, un predicador ambulante, haber sabido esto?
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ola
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