jueves, 22 de noviembre de 2007

Últimas palabras de ejecutados en EU

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ilegalizó la pena capital en 1972 por considerarla “un castigo cruel”, pero se arrepintió sólo cuatro años después y en 1976 emitió otra sentencia histórica en el que dejaba a cada estado el poder de decidir que castigo máximo quería para sus presos.
El gobierno de Texas no sólo aceptó reinstaurar la pena de muerte sino que pronto se convirtió en campeón de presos ejecutados —376 presos en 30 años— especialmente bajo el gobierno de George W. Bush, quien bajo su mandato en ese estado, desde 1995 a 2000, firmó la muerte de 127 presos.
A partir de ahora, el Departamento de Justicia Criminal de Texas permite a quien entre en la página de internet (www.tdcj.state.tx.us) repasar los datos de los 376 reos que fueron ejecutados en sus cárceles, desde el 7 de diciembre de 1982, cuando fue ejecutado el negro Charlie Brooks.
En sus páginas figuran decenas de ejecutados de raza hispana, de los que seis eran de nacionalidad mexicana. A continuación un extracto de las últimas palabras de los reos. El número entre paréntesis corresponde al número de ejecución.

1.- Henry Porter (9).
Ejecutado el 9 de julio de 1985 a los 44 años. Pasó 9 años en el corredor de la muerte. Un año antes, en 1975, fue condenado a muerte por matar de un disparo al policía Henry Mailloux, quien detuvo a Porter en una investigación por tres robos armados.
En sus escritos dejó dicho: “Lo que quiero que la gente sepa es que me llaman asesino a sangre fría porque disparé a un hombre que me disparó primero. Me han condenado sólo porque soy mexicano y él era un oficial de policía. La gente pidió mi cabeza, y la tendrán esta noche. La gente no pidió la cabeza del policía que mató a un chico de 13 años que iba esposado en el asiento de atrás de la patrulla. La gente nunca pedirá la cabeza del policía de Houston que golpeó y estranguló a José Campo Torres. Esta es la justicia igualitaria de América. La vida de un mexicano no vale nada. Cuando un mexicano mata a un policía esto es lo que obtienes. Y por esto me llaman asesino a sangre fría. Yo no puse la soga al cuello a nadie. Yo no inyecté ningún veneno en las venas de nadie desde el otro lado del muro. A eso llamas justicia. Yo llamo a esta sociedad una pandilla de asesinos a sangre fría. No digo esto con amargura o rabia. Lo digo porque es la verdad. Espero que Dios me perdone por todos mis pecados. Espero que Dios tenga tanta piedad por esta sociedad como la ha tenido conmigo. Estoy preparado. Guardián”.

2.- Ignacio Cuevas (39).
Ejecutado el 23 de mayo de 1991 a los 59 años. Pasó 7 años en el corredor de la muerte. Según la sentencia, Cuevas, que en momento del crimen tenía 43 años, y dos compinches asesinaron a tiros a sus dos rehenes cuando intentaban escapar. Fue sentenciado a dos penas capitales.
Sus únicas palabras escritas antes de morir fueron: “Me marcho a un lugar bonito. OK, guardián, adelante”.

3.- Ramón Montoya (56).
Ejecutado el 25 de marzo de 1993 a los 38 años. Fue condenado a muerte por matar a tiros al oficial de policía John Pasco, que había acudido a un vecindario de Dallas, alertado por los vecinos que denunciaron la presencia de un hombre armado. Montoya, que tenía 29 años cuando ocurrió el crimen, dijo en su defensa que se le disparó el arma cuando fue alcanzado e iba a entregarse. Agentes de inmigración añadieron durante el juicio que Montoya fue deportado a México por posesión ilegal de armas, pero entró de nuevo a EU ilegalmente.
No quiso dejar ningún testimonio antes de ser ejecutado.

4.- Irineo Montoya (131).
Ejecutado el 18 de junio de 1997 a los 29 años. Natural de Tampico, fue condenado en noviembre de 1985 por robo y asesinato de John Edgar Kilhefer, quien le dio un raid a él y a su cómplice, Juan Villavicencio. Montoya le asestó 21 puñaladas en el cuello, espalda y piernas. Fue capturado gracias a la intervención de la policía mexicana, que descubrió la Chevrolet Blazer de la víctima en Matamoros. Su compinche, también mexicano, no fue condenado a muerte y permanece en prisión.
Esto dejó escrito: “Adiós. Te espero en el Cielo. Te estaré esperando. Amo a mis padres. Estoy en paz con Dios. Lucha por el bien”.

5.-Javier Medina Suárez (277).
Ejecutado el 14 de agosto de 2002 a los 33 años. Natural de Piedras Negras. En 1988 fue declarado culpable de robar y matar al oficial de narcóticos Lawrence Cadena. El agente se reunió con Medina y su compinche, Fernando Fernández, en un estacionamiento para un negocio encubierto de drogas. Cuando el agente recibió un paquete de cocaína después de entregar una suma de dinero, Medina le disparó 7 veces y Fernández trató de robarle la droga. Ambos fueron heridos de arma por un policía oculto. Fernández fue condenado a 60 años de cárcel.
Las últimas palabras de Medina: “Antes que nada me gustaría pedir perdón a los miembros de la familia Cadena por el daño y el sufrimiento que les he causado. Nunca tuve antes la oportunidad de expresarme de esta manera. Espero que encuentre en sus corazones la manera de perdonarme. La paz que encontrarán será temporal, la verdadera paz les llegará a través de Cristo. Ruego ante esta ejecución para que encuentren la paz que buscan. Entréguense a Cristo y a través de él encontrarán la paz. He pensado mucho en su amado. Él estará esperándome en el Cielo. Tendré valor para hablarle y pedirle personalmente que me perdone.
“A mi familia, gracias, los quiero por apoyarme desde allí. Esto es nada más un trampolín a casa. Lo más duro de todos estos años fueron los del corredor de la muerte. A todos los que me apoyaron, siempre los llevaré en mi corazón, como siempre me llevaron en los suyos. Dios los bendiga. Mantengan sus cabezas en alto, los veré pronto. Perdonen el daño que les causé”.
En español escribió esto: “A todo el pueblo de México, me gustaría darles las gracias por la ayuda. También quiero llevar a cada mexicano en mi corazón. Viva México, icen la bandera mexicana con honor. Gracias por todo, los amo”.
Y de nuevo en inglés: “A todos los que están en el corredor de la muerte, mantengan sus cabezas en alto, los veré pronto. Estoy realmente arrepentido, perdonen el daño que hice. Dios los bendiga, los amo a todos. Estoy listo para irme a casa”.

6.- Ángel Maturino Reséndiz (368).
Ejecutado el 27 de junio de 2006 a los 45 años. Sus últimas palabras fueron: “Quiero preguntar si hay algo de perdón en sus corazones. No tienen obligación. Yo sé que he permitido al diablo que mande en mi corazón. Sólo pido que me perdonen y que le pidan al Señor que me perdone por permitir al diablo que me engañara. Agradezco a Dios que haya sido tan paciente conmigo. No me merezco causarle ninguna molestia. No se merecen esto. Yo me merezco lo que voy a recibir”.

No hay comentarios: